El deseo y el miedo no se llevan bien
Ruido estridente del acelerador, la aguja del cuentarrevoluciones parece querer dar la vuelta, tengo vértigo, es mi deseo que pisa a fondo. La palanca de marchas juega a la rayuela, oscila entre segunda y tercera, se atreve con la cuarta y cuando por fin parece que va a dar rienda suelta al impulso que en quinta me llevaría a ti, un golpe seco:el freno de mano impone su última palabra. Sin saber por qué pongo la marcha atrás. Es el miedo que convierte en rojo un semáforo que yo quería ver ámbar. Un cambio de rumbo me acerca a ti creyendo que me alejo, lo sé porque soy incapaz de conducir en dirección contraria sin mirar constantemente por el espejo retrovisor. Huyo con la mirada puesta en lo que dejo atrás. Me voy a estrellar. Supongo que no hay respuetas pero...¿cómo se adelanta al miedo?

Pedro dijo
al miedo no se le adelanta porque es tu compañero de camino. Un niño que te acompña como pasajero y sólo puedes esperar que se duerma o que, al menos, no se revolucione y el viaje sea tranquilo
24 Julio 2006 | 10:15 AM