SALVEDADES
Si no me hubieras acunado con tus versos no me sentiría ahora traicionada por tu empeño en acallar un talento que es ya propiedad de tus lectores.
Si no hubiera recorrido todas las librerías a mi paso para encontrarte y atesorar tu destrucción y tu humor como una biblia pagana e inquietante que me explicaba el principio y el fin de muchas cosas, no llevaría años exigiéndote con el argumento aplastante de la necesidad que me regales de nuevo un poema.
Pero tu te sacas del bolsillo esa retahíla de excusas que no se sostienen y te agarras a la prosa de unas memorias que cuenten lo que nunca has contado en ese deambular de tu vida mirando siempre de reojo a tu alrededor.
No quiero leer tu recuerdo, quiero intuir tu presente entrelineas y sentirme especial por haber pertenecido a tu mundo acorazado.
Quiero al poeta, y al hombre que un 2 de enero me deseó el feliz año con un beso inesperado y maravilloso. Quiero seguir ilusionándome con la esperanza de que alguna de todas las complicidades que compartimos entonces se quedaron contigo y un guiño travieso como tu sonrisa me sorprenderá en una frase un día.
Leeré el tomo 1, esperaré pacientemente un rincón en el 3, pero a lo que no renunciaré jamás es al Ulises que una tarde me abrió sus brazos y me alimentó con sus versos.
Ya ves, yo también soy reincidente.
javier dijo
Me has emocionado... (Bueno, sólo un poco, porque yo no puedo decir que me emociono, soy un escéptico y un irónico, ¿o no?). Me gusta cuando escribes así, directo al objetivo (iba a decir al corazón, pero me pareció excesivo para mí). Cuando me deje de estos juegos, a lo mejor, algún día vuelvo a escribir poesía. Y tú tendrás tu gran parte de culpa.
31 Octubre 2006 | 07:15