MIRADAS DE AYER
Me pregunta si hay algún rincón donde quede un resquicio de lo que un día quiso darme y no supo. Ha reaparecido en escena tras 14 años representando una función distinta en un idioma que yo no conocía. Subió el telón de nuevo hace unos meses y lo encontré sobre las tablas solo, como entonces. Sin embargo no pierdo de vista la primera fila, hay 3 personas esperando a que él actue. Yo miro de reojo desde algún lugar entre bambalinas. En realidad no cambia mi vida el reencuentro, lo miro acaso con algo de curiosidad pero sé que cuando se apaguen las luces nuestras vidas volverán a pertenecernos. La imaginación es otra cosa, muy parecida eso sí, a la reconstrucción que solemos hacer del pasado. Aunque ese fuera mi primer impulso no puedo culparlo por permitirse abrir de nuevo el libreto que tanto polvo había acumulado, en el fondo lo entiendo, sólo mirando hacia atrás con un poco de nostalgia se hace más llevadero caminar hacia adelante. Por eso le digo que sí, que claro que hay un compartimento en el que guardo algunas cosas que no se han enmohecido con el tiempo; un ventanal con mirada transparente observandome en un patio; un refugio de sábanas prestadas en las que descubrir por vez primera la sensación de despertar abrazado a otro; la protección; el miedo a perder lo que ingenuamente piensas que durará siempre; la impotencia con la que ibas viendo que lo alejabas intentando acercarlo.
Es la pequeña gran historia que nadie olvida a pesar del tiempo, porque has paseado por primera vez de la mano de alguien, de alguien que iba a la universidad, le contabas a tus compañeras de instituto, de alguien que tenía sueños, proyectos, ilusiones y los compartía contigo.
14 años después, sobre el mismo escenario del que ambos nos alejamos y al que ambos hemos vuelto, esta ciudad que vuelve a mirarme con tus ojos, diría Montero, me cuenta que los sueños se cumplieron, los dos somos aquello que planeabamos juntos ser. Con una sola excepción, cuando se apagan las luces él vuelve a la primera fila y se marcha acompañado por quienes le han alimentado la ilusión durante todo este tiempo.
Yo sonrio entre bambalinas y no sé cuando volverá a reaparecer para contarme que a veces, con nostalgia, mira hacía atrás y se pregunta si yo también lo hago.
Es la historia de la vida, de caminos que siguen su curso, como tiene que ser, y un día cualquiera, cuando menos te lo esperas, en un cruce vuelves a sonreir ante algún recuerdo que ni siquiera sabías que andaba por ahí escondido. Lo mejor del paso del tiempo es que reinventa el pasado, por eso la nostalgia no es dolorosa, es la llave de los compartimentos que te han ido haciendo crecer.
espectante dijo
bienvenida,,,,
4 Abril 2009 | 01:48 AM